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¿ Por qué Marcel Duchamp volvió del mar ?

El Siglo Veintiuno, en uso de sus facultades legales, concedidas por su nombramiento como trapecio tablero del rumor o malentendido Historia, considerando que:

a)    Sus principios están centrados en la volubilidad y el estupor;

b)    Sus disposiciones constitucionales ordenan fingir la regulación de conflictos, el pluralismo, la tolerancia;

resuelve:

Declarar al ciudadano francés Marcel Duchamp, natural de Blainville –Crevon, como persona no grata,

y Expulsar de manera inmediata al mencionado ciudadano de cualquier salón de la fama, aula magna o centro recreativo perteneciente al Siglo.

 

El señor Duchamp ha infringido de modo sistemático la totalidad del Código Legal prescrito por el Siglo para actividades lúdicas y creativas, así:

–         Fabricación y sobre todo adquisición de objetos que impiden el normal, acostumbrado funcionamiento de las actividades seculares.

–         Utilización del nombre, dignidad y honor del Siglo en compromisos o eventualidades ajenas al sentido propio de su ser. Además sin autorización expresa de la Junta Directiva.

–         Violación de las oficinas y residencias administrativas.

–         Propiciación de ventas ilegales del acervo didáctico y de la dotación cuyo fin es el aseo general, amén de piezas incunables o intocables, dentro y fuera del Siglo.

–         Exhibición de conductas (omisión, silencio, parsimonia deliberada) consideradas contrarias a los Principios Fundamentales.

–         Acceso a sitios públicos como parques, bares y otros donde se niega la frivolidad y la espectacularidad masiva del fenómeno Arte.

–         Manifestación de violencia verbal, gestual y sobre todo visual contra los honorables miembros del Siglo.

–         Uso indebido de servicios puestos a disposición del público, así como daños a los mismos.

–         Intento de falsificación.

–         Fraude en documentos y obras destinadas al entretenimiento.

–         Ausencia frecuente de Asambleas, Congresos, Foros y Seminarios organizados por el Siglo con el propósito de legitimarse.

–         Abandono de obligaciones inherentes al cargo de Humorista para el cual fue nombrado en un principio (al preguntársele por los motivos de la falta, el señor Duchamp respondió “prefiero jugar ajedrez” en muestra clara de irresponsabilidad y descaro).

–         Apropiación de bienes ajenos.

–         Porte de armas desconocidas.

–         Divulgación de material ininteligible y, por tanto, subversivo.

–         Irrespeto a los símbolos patrios, religiosos e institucionales.

 

Parágrafo Uno: Este decreto entra en vigencia a partir de su expedición.

Parágrafo Dos: Como medida cautelar se recomienda al ciudadano Marcel Duchamp alejarse cuanto antes del mar, de modo que no reincida en prácticas delictivas ni dé mal ejemplo a las nuevas generaciones. La capacidad sugerente, evocativa, filosófica de la vida portuaria y marítima sería una auténtica tentación para este individuo.

Comuníquese y Cúmplase.

Dado en Babel, a los primeros del Presente.

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Autor:

Psile et psole.

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