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Signos vitales

La literatura no está muerta. 

Algunos se comportan como si lo estuviera. Y quieren que nuestras conductas sean semejantes a las de ellos, la misma risa indiferente, el mismo encogerse de hombros con las manos extendidas. 

Le adjudican fechas al deceso.Dicen: “La última gran novela fue ‘ Los Versos Satánicos ‘, tal vez ‘ La vida, instrucciones de uso ‘ ; la literatura expiró en 1988 o en 1982.” Según estos regentes de certificados funerarios no hay literatura después de las novelas mencionadas. O, incluso, no es extraño encontrar quien declara a ‘ Cien años de soledad ‘ como la última novela digna de ese nombre.

Ahora, hoy, esta mañana sólo observan un paisaje carcomido por indigestos roedores.

La poesía escrita convertida en un pretexto escénico para la autopromoción de sus ejecutores.

El cuento reducido a sus ínfimas proporciones en forma de cápsula, ficción corta o brevísimo minirelato, paraíso de redactores ingeniosos y menudos, semejantes a las escrituras que publican.

La narración cinematográfica y televisiva, junto con la crónica y el reportaje, enseñoreándose por encima de antiguos textos pertenecientes a una tradición al borde de la insignificancia.

El ensayo asfixiado por un academicismo empresarial cuyas propuestas no se diferencian del informe escolar ni de las impulsivas opiniones de Internet.

Lo demás, caos, confusión; cualquiera es escritor y publica libros, lo que fue la literatura es un nuevo soporte para el imperio audiovisual, leer el remedo de literatura que se fabrica por estos días es una manera más de entretenerse.

Sin embargo, la literatura no está muerta. Parece muerta, pero no.

Sus maestros de ceremonia fúnebre desconocen las aseveraciones del músico norteamericano Nicholas Payton:

La vida no es lineal, es concéntrica…Cuando de veras estás creando no tienes tiempo para pensar en el nombre de lo que estás haciendo…Hay demasiados músicos y muy pocos artistas. Creo que la música es más un medio que una marca. No se puede practicar un arte. Para que un arte sea real debe vivirse…El lugar donde decides poner los silencios es lo que hace a la música sonora. Sonido más silencio es igual a música. A veces cuando estoy haciendo solos no toco absolutamente nada. Solo muevo bloques de silencio. Las notas son una idea posterior. El silencio es lo que hace a la música sexy. El silencio es cool. 

Palabras que bien podrían otorgarse a la literatura. 

El silencio y la discreción no ha sido devorados del todo por el Capital. Y es ahí, en la penumbrosa catacumba imperceptible para el ruido, donde se escribe la literatura. Justo donde sus posibles manipuladores, en involuntaria alianza con sus plañideras, piensan que no está. En los resquicios sin aparente importancia, estrechos pasillos detrás de grandes escenarios, habitaciones dentro de suburbios, sobre la gehenna.

Los desafíos lanzados por Milan Kundera en ‘ El Arte de la Novela ‘, aunque manoseados y asumidos con sorna por lectores y críticos, lejos de perder vigencia son casi el programa vital de una literatura siempre en continua renovación. Estudiosos ajenos al fatalismo como José Sabater de Montfort, en curioso y grato contrapunto con las ideas de Kundera, establecen la salud de lo literario en el desgarro y la desinstalación. Además de prolongar un debate que otros ven inútil o terminado, no se dan por vencidos.

Los divulgadores de la supuesta materia muerta no saben que la literatura es un organismo prudente en pleno vigor. Ya hace mucho tiempo Susan Sontag se preguntaba por las características de esta reciedumbre:

Durante un tiempo, todas las ideas útiles, en materia de arte, han sido extremadamente refinadas. Tomemos, por ejemplo,la idea de que todo es lo que es, y no otra cosa: un cuadro es un cuadro; una escultura es una escultura; un poema es un poema, y no es prosa. O la idea complementaria: un cuadro puede ser “literario” o escultural, un poema puede ser prosa, el teatro puede emular e incorporar el cine, el cine puede ser teatral. Necesitamos una nueva idea. Probablemente será muy simple. ¿Seremos capaces de reconocerla?

Quienes organizan los constantes sepelios de lo literario olvidan la frase de Andrew Lang que conocimos porque fue citada por Borges: Lo cierto es que a la mayoría de las personas no les interesan los libros.  Así han sido las cosas desde siempre. 

Poseedora de inmenso valor social y existencial, la literatura también es patrimonio de pocos. Cuán innecesarias le resultan las alfombras rojas, las aprobaciones multitudinarias.

La literatura no murió. Sólo está muy ocupada como para acudir a tantas insulsas y estridentes fiestas.  

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Autor:

Psile et psole.

Un comentario sobre “Signos vitales

  1. Por supuesto que la Literatura es. Aun más, solo hay mundo donde hay letras, palabras, lenguaje. El hombre ya es un texto, él es literatura.

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