Publicado en Uncategorized

PARA ELIZABETH COSTELLO

Imagen

 

 

Apreciada señora Costello: 

Su principal amanuense camina durante estos días por mi país. Pude haber desocupado mis pequeñas arcas para ir a verlo leer nuevas noticias acerca de usted, algo respecto de gatos salvajes, de una España rural donde apacigua su ancianidad, o de discusiones con su hijo. No quise salir de mi aldea porque en el fondo mi interés es conocerla, no conocer a su intermediario. 

Estoy seguro de que ya no la veré en persona. Esto no me produce desconsuelos aunque sí felices incomodidades. Asistir a una conferencia de Coetzee es posible. Él es real, al fin y al cabo. Y soy consciente de dos situaciones. Será muy difícil, muy imposible conversar con Nabokov o con Emily Dickinson: están muertos; es necio siquiera pensar en un acercamiento a la señora Costello, pues usted al igual que Óscar Amalfitano, Charles Kinbote o Diótima, no existe. De un modo ingenuo podría conformarme pensando para mis adentros en que ya la conozco, he acompañado tantos trasegares suyos, tantos diálogos con diversos contertulios. Pero el problema va mucho más allá. Usted es, según entiendo, la prueba según la cual lo ficticio aun posee un peso considerable en estos tiempos tan proclives a las realidades reales, a la cotidianidad como materia de libros o narraciones. Usted no es real, señora. Y eso me permite entender que está cerca de mí, que no necesito esforzarme para observarla o conocerla, pues la he leído. La leeré. Y cuando yo quiera. Y hasta que yo mismo siga vivo. 

Cuán desprestigiada está la ficción en estos días, señora Costello. Reducida a mero artificio, a puro juego pirotécnico, las preferencias de lectores y escritores suelen abandonarla y van en pos de los hechos comprobables, los testimonios, la actualidad – también artificiales, y usted lo sabe mejor que nadie -. Gracias a Eliot supimos del exceso de realidad. Es insoportable. Sólo por el poder de lo ficticio logramos llevar esas cargas. Gracias a gente como usted hemos sabido tomar distancia y aprehender el mundo desagradable o comprenderlo como debiera ser. 

Sólo espero que cuide su salud. Y que acompañe el velorio de quienes por infortunio o casualidad somos reales. Le envío un saludo a su hijo – que bien podría ser mi padre – y a sus gatos. 

Es un alivio admitir, por fin, que no llegar a conocerla le aporta un sentido sólido a mi vida, mayor que el brindado por los seres de carne y hueso.

Con sincero afecto,

Darío Rodríguez

La Tasca, Duitama, Colombia, 9 de abril de 2013.  

Anuncios

Autor:

Psile et psole.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s