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Para Humberto de la Calle

Don Humberto:

Le escribo este breve mensaje sobre todo para agradecer su lucha y esfuerzo durante los recientes meses.

Ocurría hace un tiempo, cuando se arriesgaban a la contienda electoral personas eminentes como Gerardo Molina o Carlos Gaviria Díaz: los votantes fieles no sentían la derrota en el hecho de que no se alcanzara la presidencia. Porque aquéllos maestros, a los cuales usted se encuentra tan cercano, ennoblecen una campaña a veces frívola, otras feroz, despiadada.

Llevamos en esta andadura más de tres décadas. Nadie como usted tiene un conocimiento claro de las luces y sombras en este territorio. Sin ilusiones, sin vaticinios agoreros. Provenimos, al fin y al cabo, de una época en la cual se concibió un país renovado gracias a la Constitución de 1991. Y lo hemos visto, don Humberto, prepararse para asumir el destino de Colombia. Nada ha perdido. Saldrá victorioso, sin importar los resultados ni el número de votos. Haber llegado hasta aquí bajo la estela de la decencia (categoría política tan olvidada que usted representó muy bien durante esta campaña) es ya un triunfo para quienes creemos desde el principio en su proyecto de nación.

Según Luis Landero, Don Quijote y Sancho Panza tuvieron que descender del caballo Clavileño en medio de una atmósfera tensa y con un pregusto a fracaso. No obstante, justo ahora – cuando usted ha dado lo mejor de sí y todos, incluso sus contrincantes, pueden atestiguarlo – conviene recordar las palabras del Caballero de la Triste Figura: “Déjalos que rían, Sancho, que a nosotros nos queda la gloria de haberlo intentado”.

Por todos estos años, y por su compromiso, muchísimas gracias.

Darío Rodríguez

(Duitama – Boyacá – Mayo – 2018)

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